Probablemente muchos y muchas hemos oído hablar del término de plasticidad cerebral sin saber bien lo que quería decir, o cómo nos puede afectar en nuestra vida cotidiana.

El término, de forma simplificada, se refiere a la capacidad de las neuronas de adaptarse a los cambios y nuevas situaciones que se puedan dar en nuestro ambiente. Esto abarca desde cosas tan simples y evidentes como es el cambio de domicilio o el aprender un deporte a cosas algo más complejas como puede llegar a ser el aprendizaje de un idioma.

A grandes rasgos, se puede decir que el cerebro funciona a base de corrientes eléctricas que se transportan de una neurona a otro (lo que se conoce como potencial de acción). Estas mismas neuronas, tanto las que disparan como las que reciben el impulso, tienen la capacidad de aumentar la velocidad en la que lo hacen a través de la práctica. Este es uno de los ejemplos que nos interesa de la plasticidad cerebral.

El cerebro no es una estructura rígida, si bien puede costar provocar cambios en él a veces. Cuando somos jóvenes tenemos un número mucho mayor de neuronas (que disminuirá drásticamente en la adolescencia y adultez temprana en un proceso conocido como poda sináptica), lo que facilita que se establezcan estas conexiones, y facilita que se refuercen con la práctica. Aprender un idioma antes de que la poda tenga efecto se hace más fácil que intentarlo después.

¿Quiere decir esto que es imposible aprender una segunda lengua pasado este momento? ¡Al contrario! En neuropsicología se habla de un período crítico de aprendizaje, dentro del cual es más fácil aprender ciertas habilidades, pero fuera del cual no es imposible hacerlo. Como se ha dicho previamente, el cerebro está en constante cambio, y no deja de modificar sus estructuras hasta el momento en que deja de funcionar.

¿Qué diferencia hay, entonces, entre aprender una lengua de joven y hacerlo de adulto? Simplemente, que las personas adultas tendremos que ir más despacio y practicando más, reforzando estas conexiones más a menudo de lo que lo haría una persona más joven. Tenemos que tener en cuenta que ya tenemos la mayoría de neuronas en uso, controlando otra información u otras habilidades, por lo que disponemos de menos recursos para hacerlo. La práctica diaria se hace necesaria a la hora de dominar una segunda lengua en la madurez, pero por suerte hoy en día esta práctica se ha vuelto mucho más fácil.

Si quieres informarte más del tema, y además reforzar esas conexiones un poco más, échale un vistazo a esta conferencia de uno de mis sitios web favoritos:

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JAVIER PAMPÍN | ENGLISH DEPARTMENT. CIENCIAS ENGLISH SCHOOL.